Si tu marca eres tú, tiene mucho sentido que tu negocio lleve tu nombre, lo que se conoce como marca personal. Sin embargo, esta fórmula no siempre es viable. Por ejemplo, puede no ser adecuada en negocios formados por más de un creador y, por ese mismo motivo, puede convertirse en un obstáculo si en algún momento incorporas a otros makers como socios de tu negocio.
Marca Personal
Aunque pueda parecer lo contrario, optar por una marca personal no implica en ningún caso que tu negocio no pueda crecer o que no tenga futuro una vez la persona que la originó ya no esté presente.
Como seguramente habrás visto, es muy habitual encontrar marcas de este tipo en grandes empresas que comenzaron siendo el proyecto de una sola persona y que, con el tiempo, crecieron e incluso cambiaron de manos. En otros casos, aun habiendo desaparecido su fundador, las marcas han seguido utilizando su nombre durante generaciones, manteniendo la filosofía y la dirección creativa originales.
Estas son solo algunas de las características de la marca personal, pero veamos otras más:
- Tu presencia es clave en la imagen y la comunicación del negocio. Las personas compran tanto tu trabajo como a ti.
- Mayor libertad para evolucionar: puedes cambiar de producto, servicio o incluso de sector con más facilidad.
- Menos anonimato. Esto puede ser positivo o negativo según tu carácter. A favor, conectarás antes con personas que comparten tus valores. En contra, no gustarás a todo el mundo y tendrás que aprender a gestionarlo desde el principio.
- Mayor autoconocimiento. Necesitas conocerte bien para decidir qué partes de ti quieres mostrar y cómo comunicarte con tus clientes ideales. Esto también te ayudará a manejar mejor las críticas.
- Menor margen de error. Tus decisiones y acciones se asocian directamente a tu nombre. La coherencia, la honestidad y la diplomacia son fundamentales.
- El trato personal es determinante. El cara a cara, ya sea online o presencial, será clave. Sé tú mismo y mantén coherencia entre tu imagen en redes y tu forma de presentarte en la vida real.
Marca Comercial
Una marca comercial es aquella que no se identifica directamente con el nombre de una persona, sino con un concepto, un nombre creativo o una idea. Es una opción muy habitual cuando el negocio nace con vocación de crecer, de trabajar en equipo o de poder funcionar de forma independiente a quien lo creó.
Elegir una marca comercial suele ser especialmente adecuado si:
- El negocio está formado por dos o más personas desde el inicio.
- Existe la posibilidad de incorporar socios, colaboradores o personal en el futuro.
- Quieres que el negocio pueda crecer sin depender de tu presencia constante.
- Prefieres mantener tu vida personal más separada de la profesional.
Algunas características de la marca comercial son:
- Mayor sensación de empresa. Desde fuera, suele percibirse como un proyecto más estructurado y menos ligado a una sola persona.
- Más facilidad para delegar. La comunicación, la atención al cliente o incluso la representación de la marca pueden recaer en otras personas sin que se resienta la identidad del negocio.
- Más anonimato personal. Tú decides hasta qué punto te expones. Esto puede ser una ventaja si prefieres mantener un perfil bajo.
- Menor impacto de los errores personales. Las decisiones o errores no quedan tan directamente vinculados a tu nombre y tu imagen personal.
- Más rigidez para cambiar de rumbo. A diferencia de la marca personal, cambiar de sector o de tipo de producto puede requerir un mayor esfuerzo de reposicionamiento.
- Necesidad de construir confianza desde cero. Al no haber una persona visible detrás, al principio puede costar más generar cercanía con el cliente, y será clave trabajar bien la comunicación y los valores de marca.
Una marca comercial bien construida puede crecer, venderse, traspasarse o transformarse con mayor facilidad que una marca personal, siempre que tenga una identidad clara y coherente.
Para terminar
No hay una opción mejor que la otra. La elección entre marca personal o marca comercial debe basarse en tu forma de ser, tus objetivos a medio y largo plazo y el tipo de negocio que quieres construir.
Lo importante es que la decisión sea consciente, coherente con tus valores y alineada con la vida que quieres tener, no solo con el negocio que quieres crear.