Responde las 3 preguntas clave
Responder a esta pregunta es poder responder a las tres preguntas clave:
- Por qué deberían trabajar contigo o comprar tus productos
- Quién eres
- Qué haces, por qué lo haces y qué beneficios aportas
1. ¿Qué es importante para ti?
Piensa primero en lo que tú quieres. Reflexiona sobre las siguientes preguntas:
- ¿De qué proyectos estás más orgullosa?
¿Cuáles disfrutas más realizando? - ¿Te gusta más trabajar en solitario o en equipo?
¿Prefieres hacerlo todo tú de principio a fin o hay partes que te gusta delegar? - ¿Trabajas por encargo o con diseños propios?
¿Prefieres proyectos cortos o de larga duración? - ¿En qué eres realmente buena?
¿Cuáles son los puntos fuertes de tu negocio? - ¿Qué problemas resuelves?
¿En cuáles eres especialmente resolutiva? - ¿Por qué deberían elegirte a ti y no a la competencia?
- ¿Por qué valores o cualidades quieres ser reconocida?
¿Qué te gustaría que la gente dijera de ti? - ¿Cuál es el mejor cumplido que te han hecho?
¿Qué trabajo has disfrutado más?
¿Qué otros cumplidos te gustaría recibir?
2. ¿Qué es importante para tu cliente potencial?
Ahora que ya sabes más sobre ti, pasemos a tus clientes ideales. Recuerda: las personas no compran solo por datos o hechos, sino por lo que sienten y por los beneficios emocionales que creen que obtendrán. Pregúntate:
- ¿Qué beneficios obtendrán al comprar lo que vendes?
- ¿Qué problemas les resolverás?
- ¿Se sentirán más felices, más tranquilos o más seguros?
- ¿Les ayudarás a ahorrar tiempo, a mejorar su bienestar físico o mental?
- ¿Qué cambiará en su vida al usar tus productos o servicios?
- ¿Disfrutarán compartiéndolos con otras personas?
- ¿Tendrá algún efecto en su entorno, en su familia o amistades?
- ¿El efecto será inmediato o duradero?
- ¿Qué contarán a otras personas sobre su experiencia contigo?
3. ¿A quién admiras?
Por último, antes de ponerte a redactar textos o crear imágenes, haz una selección de referentes:
competidores, pero también otros profesionales o marcas que admires.
El paso final
Elige solo unas 10 palabras o adjetivos que representen todo lo anterior. Con ellas, construye una sola frase que te defina: tu presentación principal, la que usarás para explicar quién eres y a qué te dedicas.
Encontrar la forma adecuada de comunicarte y conectar (iniciar esa conversación que puede convertirse en una relación duradera) es responsabilidad tuya. Al principio tendrás que asumirla casi al 100 %, y aunque más adelante delegues parte del trabajo, tú seguirás siendo tu marca.
Desarrollar tu estilo comunicativo y cuidar tu publicidad (que nunca deberías abandonar del todo) es un proceso lento y requiere paciencia.