¿Cómo lidiar con los morosos?

No es lo mismo facturar que tener dinero en tu cuenta bancaria, y te daba un pequeño ejemplo para tenerlo en cuenta. Si esta lección se aprende con la experiencia, te aseguro que no se olvida nunca.

Precisamente por eso, y porque puede llegar a marcar la diferencia entre un negocio viable y uno que no lo es, la gestión de cobros y deudas —una parte esencial de las finanzas de cualquier negocio rentable— merece un apartado propio.

A continuación, te dejo algunos consejos prácticos:

1. Revisa tus cobros con frecuencia

No esperes a que el problema sea grande. Revisa tus facturas pendientes de cobro de forma regular (por ejemplo, una vez a la semana o una vez al mes). Si dejas pasar el tiempo:

  • te quedas sin liquidez,
  • te retrasas en pagar a proveedores,
  • acumulas comisiones e intereses,
  • y el estrés aumenta.

Prevenir siempre es más fácil que arreglar.

2. Plazos legales de pago en España

En España, la ley marca unos plazos máximos de pago:

  • Clientes particulares: el plazo lo acuerdas tú con el cliente.
  • Empresas y autónomos:
    • Máximo 60 días naturales desde la fecha de la factura o la entrega del producto/servicio.
  • Administraciones públicas:
    • Máximo 30 días.

Aunque la ley marque un máximo, puedes exigir plazos más cortos, por ejemplo:

  • pago por adelantado,
  • pago a la entrega,
  • 50 % al inicio y 50 % al final.

3. Define una política de pagos clara

Deja por escrito y explica siempre:

  • cuándo se paga,
  • cómo se paga,
  • qué pasa si no se paga a tiempo.

Esto puede estar en:

  • el presupuesto,
  • el contrato,
  • o el email de confirmación.

Cuanto más claro esté desde el principio, menos problemas tendrás después.

4. No esperes a cobrar para pagar tus gastos

No dependas de un cobro concreto para pagar:

  • alquiler,
  • proveedores,
  • impuestos,
  • cuotas de autónomos.

Tu cliente no es responsable de tus pagos. Por eso es importante tener algo de colchón y no gastar dinero que aún no has cobrado.

5. No dependas de pocos clientes

Si uno o dos clientes concentran la mayor parte de tus ingresos, el riesgo es alto. Si uno falla, tu negocio se tambalea. Intenta:

  • diversificar clientes,
  • combinar encargos grandes con ventas pequeñas,
  • no cerrar la puerta a nuevos trabajos.

5. Ten en cuenta cómo pagan tus clientes

Algunas empresas solo pagan ciertos días del mes. Si no lo sabes, puedes tardar más en cobrar de lo que esperas. Consejos prácticos:

  • pregunta cómo y cuándo pagan,
  • evita enviar facturas en festivos o viernes,
  • indica siempre una fecha exacta de pago, no “a 30 días”.

6. Cuida tus facturas

Una factura clara ayuda a cobrar antes. Asegúrate de que:

  • el cliente la ha recibido,
  • los datos están correctos,
  • la fecha límite de pago está bien visible.

Muchas veces los retrasos no son mala fe, sino errores, olvidos o pequeñas quejas no expresadas. Una llamada a tiempo puede evitar un impago.

7. ¿Qué pasa si no te pagan?

Si el plazo se ha cumplido y no te han pagado:

  1. Recuerda el pago con educación (email o llamada).
  2. Si no hay respuesta, insiste por escrito.
  3. La ley te permite reclamar:
    • intereses de demora (sin necesidad de avisar),
    • una compensación mínima de 40 € por gastos de gestión, cuando el cliente es una empresa o autónomo.

Antes de ir por vía legal, intenta llegar a un acuerdo. No es lo mismo alguien que no puede pagar ahora que alguien que no quiere pagar.

8. Reclama con empatía, pero con firmeza

Hablar de problemas económicos da vergüenza. A veces el cliente no paga porque está pasando un mal momento. Si ves voluntad de pago:

  • puedes pactar plazos,
  • fraccionar la deuda,
  • fijar nuevas fechas claras.

Pero recuerda: tu trabajo tiene valor y tú también tienes obligaciones.

9. Si el problema lo tienes tú

Si eres tú quien no puede pagar a tiempo:

  • no mires hacia otro lado,
  • pide ayuda cuanto antes.

Un asesor, gestor o profesional puede ayudarte a ver opciones antes de que la situación empeore.
Tomar decisiones a tiempo puede salvar tu negocio.

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