Antes de seguir adelante con otras consideraciones imprescindibles para tomar decisiones, es importante detenerse un momento y revisar una serie de principios básicos que afectan directamente a la realidad. Aclararlos desde el inicio permite eliminar muchos obstáculos mentales que, en forma de mitos recurrentes, suelen generar inseguridad, errores de cálculo y decisiones poco sostenibles.
- El precio de un producto o servicio no se calcula únicamente sumando el coste de los materiales y una tarifa horaria. En España, cualquier actividad profesional debe asumir gastos estructurales como la cuota de autónomos, impuestos (IVA e IRPF), gestoría, suministros, amortización de herramientas, formación y periodos sin ingresos. Ignorar estos factores conduce a precios inviables y a negocios que no se sostienen en el tiempo.
- Un producto hecho a mano no debe infravalorarse si se pretende desarrollar una actividad económica legal. El precio debe reflejar no solo el trabajo manual, sino también el conocimiento técnico, la experiencia, el tiempo de diseño, los costes empresariales y las obligaciones fiscales. Las grandes diferencias de precios en el sector suelen deberse a que algunas personas crean como hobby, trabajan solo de forma estacional o, en algunos casos, no declaran la actividad, lo que les permite ofrecer precios artificialmente bajos.
- Facturar no es lo mismo que ganar dinero. En España, al emitir una factura debes declarar el IVA correspondiente, aunque el cliente todavía no haya pagado. Además, esos ingresos computan a efectos de IRPF. Esto significa que puedes haber facturado una cantidad elevada y, aun así, no haber obtenido beneficios reales, o incluso verte obligada a adelantar impuestos de ingresos que nunca lleguen a cobrarse.
- Una promesa de compra no es una venta. Hasta que no existe un pago efectivo (total o parcial) no hay garantía alguna. Es fundamental establecer por escrito las condiciones de trabajo y cobrar un anticipo antes de iniciar cualquier encargo, especialmente en proyectos personalizados, para evitar pérdidas económicas y conflictos posteriores.
- No es lo mismo un gasto que una inversión. Al comenzar, contratar una gestoría o asesoría fiscal puede percibirse como un gasto innecesario, cuando en realidad es una inversión estratégica. Un buen gestor te ayudará a cumplir con tus obligaciones fiscales, evitar sanciones, optimizar impuestos y ganar tiempo y tranquilidad para centrarte en tu actividad artesanal.
- Del mismo modo, cuidar tu salud forma parte del negocio. Si necesitas acudir a un fisioterapeuta para poder trabajar en mejores condiciones físicas, ese coste también debe entenderse como una inversión en la sostenibilidad de tu actividad profesional.
- Ahorrar para imprevistos no es lo mismo que ahorrar para invertir. En el contexto español, donde los ingresos pueden ser irregulares y las obligaciones fiscales periódicas, es fundamental diferenciar entre un fondo de seguridad (para cuotas, impuestos o meses con menos ventas) y un fondo destinado a inversiones (maquinaria, formación, mejoras del taller). Mantener cuentas separadas ayuda a tomar decisiones más conscientes y a reducir el riesgo financiero.